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miércoles, 1 de mayo de 2019

Eva Perón hablaba en su último Día del Trabajador





Día del Trabajador - Plaza de Mayo
1º de Mayo de 1952
Mis queridos descamisados:
Otra vez estamos aquí reunidos los trabajadores y las mujeres del pueblo; otra vez estamos los descamisados en esta plaza histórica del 17 de octubre de 1945 para dar la respuesta al líder del pueblo, que esta mañana, al concluir su mensaje dijo: "Quienes quieran oír, que oigan, quienes quieran seguir, que sigan". Aquí está la respuesta mi general. Es el pueblo trabajador, es el pueblo humilde de la patria, que aquí y en todo el país está de pie y lo seguirá a Perón, el líder del pueblo, el líder de la humanidad, porque ha levantado la bandera de redención y de justicia de las masas trabajadoras; lo seguirá contra la opresión de los traidores de adentro y de afuera, que en la oscuridad de la noche quieren dejar el veneno de sus víboras en el alma y en el cuerpo de Perón, que es el alma y el cuerpo de la patria. Pero no lo conseguirán como no han conseguido jamás la envidia de los sapos acallar el canto de los ruiseñores, ni las víboras detener el vuelo de los cóndores. No lo conseguirán, porque aquí estamos los hombres y las mujeres del pueblo, mi general, para custodiar vuestros sueños y para vigilar vuestra vida, porque es la vida de la patria, porque es la vida de las futuras generaciones, que no nos perdonarían jamás que no hubiéramos cuidado a un hombre de los quilates del general Perón, que acunó los sueños de todos los argentinos, en especial del pueblo trabajador.
Yo le pido a Dios que no permita a esos insectos levantar la mano contra Perón, porque ¡guay de ese día! Ese día, mi general, yo saldré con el pueblo trabajador, yo saldré con las mujeres del pueblo, yo saldré con los descamisados de la patria, para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista. Porque nosotros no nos vamos a dejar aplastar jamás por la bota oligárquica y traidora de los vendepatrias que han explotado a la clase trabajadora, porque nosotros no nos vamos a dejar explotar jamás por los que, vendidos por cuatro monedas, sirven a sus amos de las metrópolis extranjeras; entregan al pueblo de su patria con la misma tranquilidad con que han vendido el país y sus conciencias; porque nosotros vamos a cuidar de Perón más que si fuera nuestra vida, porque nosotros cuidamos una causa que es la causa de la patria, es la causa del pueblo, es la causa de los ideales que hemos tenido en nuestros corazones durante tantos años. Hoy, gracias a Perón, estamos de pie virilmente. Los hombres se sienten más hombres, las mujeres nos sentimos más dignas, porque dentro de la debilidad de algunos y de la fortaleza de otros está el espíritu y el corazón de los argentinos para servir de escudo en defensa de la vida de Perón.
Yo, después de un largo tiempo que no tomo contacto con el pueblo como hoy, quiero decir estas cosas a mis descamisados, a los humildes que llevo tan dentro de mi corazón que en las horas felices, en las horas de dolor y en las horas inciertas siempre levanté la vista a ellos, porque ellos son puros y por ser puros ven con los ojos del alma y saben apreciar las cosas extraordinarias como el general Perón. Yo quiero hablar hoy, a pesar de que el general me pide que sea breve, porque quiero que mi pueblo sepa que estamos dispuestos a morir por Perón y que sepan los traidores que ya no vendremos aquí a decirle "presente" a Perón, como el 28 de septiembre, sino que iremos a hacer justicia por nuestras propias manos.
Hay mucho dolor que mitigar; hay que restañar muchas heridas, porque todavía hay muchos enfermos y muchos que sufren. Lo necesitamos, mi general, como el aire, como el sol, como la vida misma. Lo necesitamos por nuestros hijos y por el país en estos momentos inciertos de la humanidad en que los hombres se debaten entre dos imperialismos; el de derecha y el de izquierda, que nos llevan hacia la muerte y la destrucción. Y nosotros, un puñado de argentinos, luchamos junto con Perón por una humanidad feliz dentro de la justicia, dentro de la dignificación de ese pueblo, porque en eso reside la grandeza de Perón. No hay grandeza de la Patria a base del dolor del pueblo, sino a base de la felicidad del pueblo trabajador.
Compañeras, compañeros: Otra vez estoy en la lucha, otra vez estoy con ustedes, como ayer, como hoy y como mañana. Estoy con ustedes para ser un arco iris de amor entre el pueblo y Perón; estoy con ustedes para ser ese puente de amor y de felicidad que siempre he tratado de ser entre ustedes y el líder de los trabajadores.
Estoy otra vez con ustedes, como amiga y como hermana y he de trabajar noche y día por hacer felices a los descamisados, porque sé que cumplo así con la Patria y con Perón. He de estar noche y día trabajando por mitigar dolores y restañar heridas, porque sé que cumplo con esta legión de argentinos que está labrando una página brillante en la historia de la Patria. Y así como este 1º de mayo glorioso, mi general, quisiéramos venir muchos y muchos años y, dentro de muchos siglos, que vengan las futuras generaciones para decirle en el bronce de su vida o en la vida de su bronce, que estamos presentes, mi general, con usted.
Antes de terminar, compañeros, quiero darles un mensaje: que estén alertas. El enemigo acecha. No perdona jamás que un argentino, que un hombre de bien, el general Perón, esté trabajando por el bienestar de su pueblo y por la grandeza de la Patria. Los vendepatrias de dentro, que se venden por cuatro monedas, están también en acecho para dar el golpe en cualquier momento. Pero nosotros somos el pueblo y yo sé que estando el pueblo alerta somos invencibles porque somos la patria misma


domingo, 7 de mayo de 2017

Llegaba, esa estrella fugaz llamada Evita, hace 98 años, a Los Toldos





Y en estos momentos, si alguna traición ronda en las filas del peronismo, sepan que el General Perón lo rodean y lo respaldan los descamisados, que son incapaces de una traición.
4 de febrero de 1947

lunes, 7 de noviembre de 2016

Evita sobre el comunismo


Ante el peligro comunista y antes de que el Pueblo lo aceptase como solución desesperada, Perón tomo en sus manos la tarea inmensa de hacer en la Argentina una cosa nueva, porque Perón es de los hombres a quienes les gusta andar por los caminos nuevos a diferencia de otros a quienes les gusta siempre caminar sobre las cosas hechas. El grupo grande se conforma con un éxito, mientras que el grupo pequeño no se conforma sino con la gloria...”

miércoles, 22 de octubre de 2014

Hace 69 años se casaban Perón y Evita en Junín


El 22 de octubre de 1945, Perón y Eva Duarte se casaban ante el Registro Civil de la ciudad de Junin, provincia de Buenos Aires. Es por eso que presentamos, en esta página el texto completo de un escrito de Juan Domingo Perón que deja en claro que el amor que los unió fue real y no una "conveniencia" como han sostenido los que propiciaron gobiernos que destrozaron a la Nación.
 
A continuación, el texto:
 
MI CASAMIENTO CON EVITA
Por Juan Domingo Perón
El 22 de octubre de 1945, Evita y yo nos casamos por civil en Junín.
 El jefe de la sección primera, Hernán Antonio Ordiales, levantó el acta ante los testigos, Domingo Mercante y Juan Duarte.
Ese día el general Pistarini juro como vicepresidente de la Nación, quedaba en claro que nuevamente era la gente y no yo el que imponía a otro hombre fiel a la revolución del 4 de junio en aquel puesto estratégico.
Por eso afirmo que, en realidad la decisión del casamiento entre Eva y Yo fué el primer acto revolucionario que produjo el justicialismo.
Un oficial del ejercito argentino, casado con una artista, era una grave ofensa para la imagen de la institución, pero si a ello se agrega el echo de que ese oficial había cobrado una trascendencia insospechada, el cuadro de esa realidad se volvía, para muchos cortos de genio bochornosa.
 Nuestro casamiento, encrespó a quienes, cuya ideología estrecha, no les permitía comprender actitudes opuestas al “virtuosismo”, no entendieron jamás que una persona como yo estuviese mezclado entre ellos, en el Colegio Militar y en compañía de personas que me valoraban como amigo y que a la vez, pertenecían a su núcleo de relaciones .
 Cuando advirtieron  mi decisión de unirme a Eva, primero trataron de disuadirme, luego el hecho les sirvió para justificar la razón por la cual mi desenvolvimiento en el ejercito se debió a una casualidad .
 Yo no era de su estirpe, no merecía semejante honor, a pesar de haberlo obtenido demostrando mi “baja condición” uniéndome a “esa”.
La verdad, todo esto parecía un sin sentido, un  culebrón de cuarta
 
La sociedad “bien“ de la época nunca comprendió mi relación amorosa con Eva Perón.
Era lógico.
Que hombre comprendía a otro que se sentía feliz de ir a la cama todas con la misma mujer.
Ellos lo hacían, por cierto, pero nunca, nunca eran dos en el lecho, porque entre ellos se acostaba también la monotonía, la frigidez y en el mejor de los casos, la obsecuencia.
Evita fue siempre una mujer apasionada y su fervor no solo lo vaciaba en la política sino que se desplegaba en todos los actos de su vida.
Evita había vuelto a trabajar conmigo con más espíritu y mas pasión, pensábamos al unísono, con el mismo cerebro, sentíamos con la misma alma.
Era natural por ello que en tal comunicación de ideas y de sentimientos naciera ese amor con el cual enfrentábamos al mundo. 
 

miércoles, 7 de mayo de 2014

A 95 años del nacimiento de Evita: El gran amor y sosten emocional del General Perón

 
Soy la mujer argentina,
 la que nunca se doblega,
 y la que siempre se juega
 por Evita y por Perón.
 
 
 Yo soy la descamisada,
 a la que al fin se le escucha,
 la que trabaja y que lucha
 para el bien de la Nación.
 
 
 La que mañana en las urnas
 hará valer sus ideales,
 para que sigan triunfales
 las obras del General.
 
 
 Yo soy la descamisada
 surgida del peronismo,
 que ostenta el Justicialismo
 como emblema nacional.
 Soy la mujer argentina,
 que el 17 de octubre,
 la que de orgullo se cubre
 porque es grande mi Nación.
 
 Yo soy la descamisada,
 que si es necesario un día,
 hasta la vida daría
 por Evita y por Perón.
 
 
 bis III y IV
 
 
 
 
 
Letra: H. Helu
 Música: E. P. Maroni
 Cantada por Nelly Omar.
 Creada a principios de 1945 para apoyar la candidatura de Juan Domingo Perón
 a la presidencia.