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martes, 23 de mayo de 2023

Se cumplen 66 años de esta carta del General Perón.

 



Carta al compañero G.2. 23 de mayo de 1957


Escrito por Juan Domingo Perón. 


Caracas, 23 de mayo de 1957


Al compañero G.2.


Mi querido amigo:


Contesto su carta del 19 de mayo pasado que me ha sido entregada por el emisario y acuso recibo de la carta para Rafael García que hago llegar a su poder por el camino más corto y rápido.


Me parece muy bien todo cuanto me informa en su carta. Lo felicito especialmente por ello. Creo que el camino que está siguiendo es excelente. Conociendo la situación es la forma de sacarle provecho. Muy interesante el camino seguido en Venezuela. A nosotros no nos interesa por ahora otra cosa que ir sumando voluntades. En Venezuela todo el mundo es simpatizante del Justicialismo: el Gobierno, los dirigentes y el Pueblo. De manera que debe aprovecharse esa circunstancia para entrar en todo lo que se pueda. Con su carta a Rafael García y el permiso correspondiente de las autoridades, quizá yo pueda también hacer algo sobre el particular. Hemos sido enemigos de la OIT., de la ORIT y del CIOSL. Se nos presenta una oportunidad para sacarles ventajas y no debemos desaprovecharlas. El General Pérez Jiménez es realmente un amigo, como lo es también Trujillo, ¿por qué entonces no aprovecharlos y ayudarlos?


Yo creo que recién comenzamos a cosechar en el mundo lo que hace diez años venimos sembrando. Los Pueblos están entrando en forma decidida y los hombres de Gobierno comienzan también en algunas partes a ser partidarios. Nosotros debemos decididamente unirnos a todos los que creen que el Justicialismo es la doctrina del porvenir. No estamos para restar sino para sumar. Por eso le ruego que mantenga los contactos con la Embajada de S.D. y Venezuela. Me parece que la orientación que Usted está dando a este asunto es excelente y pronto comenzará a recibir los beneficios ATLAS de su inteligente gestión.


Sobre el asunto de la ASICH usted debe hacer lo mismo es decir sumar. Si ellos quieren entrar en ATLAS hay que aceptarlos. Que ellos sean católicos o protestantes, no nos interesa a nosotros sino a ellos. Sumar en ATLAS a todos los que compartan nuestros principios justicialistas es nuestra misión. Si la ocasión se presenta, mi consejo es acercarlos y meterlos dentro y luego buscar de asimilarlos. Al fin y al cabo nosotros también somos cristianos y quizá que el primer justicialista haya sido también Cristo. Nuestras diferencias con los curas ha sido una cuestión política y no religiosa. No estamos en contra de la Iglesia sino precisamente de los curas que por apartarse de la Iglesia misma le están haciendo tanto mal a la Institución.


Me parece acertado que en los demás países sigamos una conducta similar. Pelear con nuestros tradicionales enemigos de la ORIT y el CIOSL pero no con los otros que pueden ser amigos nuestros o por lo menos apoyarnos y defendernos. No existe peligro de que nos copen de manera que nada hay de peligro en que marchen a nuestro lado.


En este mismo correo escribo a los amigos de ésa para que traten de arrimarle algunos medios económicos, en forma que el ATLAS pueda hacer una tarea más efectiva en todos los países. Me explico que usted hasta ahora ha debido hacer todo "a pulmón" pero las condiciones económicas nuestras no nos han permitido hasta ahora ayudarle en nada. A este respecto véase con Tomás Vidal a quien le escribo también al respecto.


Es muy importante por ahora darle duro al asunto Pérez Jiménez y Trujillo porque ellos pueden ayudar mucho en el futuro y permitir que las organizaciones de sus países se incorporen a ATLAS con lo que habríamos progresado mucho en el Caribe. Luego intentaremos en otras partes donde aún no están maduras las cosas pero están siendo bien llevadas. Se imaginará que aquí y en S.D. actúo con las autoridades y si ellos ven que ATLAS cumple desde allí, las cosas se van a facilitar grandemente.


No deje de transmitir estas cosas a los compañeros de los demás países para que trabajen también allí en el mismo sentido. Es claro que con gran prudencia a fin de "no levantar la perdiz". Si la gente ve que nosotros somos capaces de trabajar bien en todas partes nos apoyarán sin reticencias. Ese es uno de los objetos de este interés que tengo yo en esos países, además que soy amigo personal de los gobernantes que como Pérez Jiménez y Trujillo son verdaderos Justicialistas en sus convicciones.


No deje de meterle todo lo que pueda pues como veo su orientación es excelente y podremos sacar gran beneficio de su inteligente diligencia en estos asuntos. Hablaré con Rafael García y creo que iremos adelante con todo. El asunto de OIT es una buena coyuntura para iniciar una buena acción de acercamiento. A ellos los atacará sin piedad la ORIT y el CIOSL y nadie sino nosotros podrán defenderlos, lo que nos conviene porque a su vez son nuestros más encarnizados enemigos. Matamos dos pájaros de un tiro: hacemos amigos y combatimos a nuestros enemigos tradicionales.


Bueno compañero: lo felicito por todo. Saludos a los compañeros de ésa.


Un gran abrazo.


Firmado: Gerente.


Desde ahora cambiaré P.5 por Gerente porque ya el otro es muy conocido.


jueves, 14 de octubre de 2021

Tres días antes de la histórica jornada de octubre de 1945 Perón le escribía una conmovedora carta a Evita. Se cumplen 76 años de esas líneas sentidas del entonces Coronel

 




A Evita (14 de Octubre del 1945) 


Escrito por Juan Domingo Perón. 


Martín García, 14 de octubre de 1945.


A la Señorita Evita Duarte Buenos, Aires


Mi tesoro adorado:


Solo cuando nos alejamos de las personas queridas podemos medir el cariño que nos inspira. Desde el día que te dejé allí con el dolor más grande que puedas imaginar no he podido tranquilizar mi triste corazón. Hoy sé cuánto te quiero y que no puedo vivir sin vos. Esta inmensa soledad solo está llena'con tu recuerdo.


Hoy he escrito a Farrell pidiéndole que me acelere el retiro; en cuanto salga nos casamos y nos iremos a cualquier parte a vivir tranquilos.

Por correo te escribo y te mando una carta para entregar a Mercante. Esta te la mando con un muchacho porque es probable que me intercepten la correspondencia.


De casa me trasladaron a Martín García, y aquí estoy no sé por qué y sin que me hayan dicho nada ¿Qué me decís de Farrell y de Avalos? Dos sinvergüenzas con el amigo. Así es la vida.


En cuanto llegué lo primero que hice fue escribirte. No sé si habrás recibido mi carta que mandé certificada.


Te encargo le digas a Mercante que hable con Farrell para ver si me dejan tranquilo y nos vamos al Chubut los dos.


Pensaba también que conviene si iniciaron algunos trámites legales le consultaras al Doctor Gaché Pirán, Juez Federal muy amigo mío, sobre la forma cómo puede hacerse todo. Decile a Mercante que sin pérdida de tiempo se entreviste con Gaché Pirán y hagan las cosas con él. Creo que se podrá proceder por el Juzgado Federal del mismo Gaché Pirán.


El amigo Brosen puede ser útil en estos momentos porque ellos son hombres de muchos recursos.


Debes estar tranquila y cuidar tu salud mientras yo esté lejos para cuando vuelva. Yo estaría tranquilo si supiese que vos no estás en ningún peligro y te encuentras bien.


Mientras escribía esta carta me avisan que hoy viene Mazza (el Doctor Luis Angel Mazza, médico militar) a verme lo que me produce una gran alegría pues con ello tendré un contacto indirecto contigo.


Estate muy tranquila. Mazza te contará cómo está todo. Trataré de ir a Buenos Air^s por cualquier medio, de modo que puedes esperar tranquila y cuidarte mucho la salud. Si sale el retiro nos casamos el día siguiente y si no sale yo arreglaré las cosas de otro modo, pero liquidaremos esta situación de desamparo que tú tienes ahora.


Viejita de mi alma, tengo tus retratitos en mi pieza y los miro todo el día con lágrimas en los ojos. Que no te vaya a pasar nada porque entonces habrá terminado mi vida. Cuídate mucho y no te preocupes por mí, pero quereme mucho que hoy lo necesito más que nunca.


Tesoro mío, tené calma y aprendé a esperar. Esto terminará y la vida será nuestra. Con lo que yo he hecho estoy justificado ante la historia y sé que el tiempo me dará la razón.


Empezaré a escribir un libro sobre ésto y lo publicaré cuanto antes; veremos entonces quién tiene razón.


El mal de este tiempo y especialmente de este país son los tontos y tú sabes que es peor un bruto que un malo.


Bueno mi alma: querría seguirte escribiendo todo el día pero hoy Mazza te contará más que yo. Falta media hora para que llegue el vapor.

Mis últimas palabras de esta carta quiero que sean para recomendarte calma y tranquilidad. Muchos pero muchos besos y recuerdos para mi chinita querida.


Firmado: Perón.


lunes, 21 de octubre de 2019

Se cumplen 54 años de esta carta de Perón al periodista Emilio Romero





Carta al Sr. Emilio Romero 21 de octubre de 1965

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 21 de octubre de 1965.

Al Sr. Emilio Romero

Madrid.

Mi querido amigo:

Termino de leer "Cartas al pueblo soberano" y me gusta todo, desde su título, porque es la única soberanía que creo.

Yo no acostumbro a leer un libro que me interesa sino a estudiarlo, pero la lectura del suyo me ha traicionado porque no he podido detenerme, sintiendo latir en mí mismo las admirables ideas que ha plasmado en esta obra de verdadera antología política.

Muchas personas me preguntan: ¿qué pasa en el mundo que el interior de los países se agita violentamente y el exterior se presenta cada día más amenazador? Es que el mundo de nuestros días se encuentra abocado a la solución de dos grandes problemas, de lo que depende en gran medida lo que será el mundo del futuro;

a) los cambios estructurales a que nos viene impulsando la evolución acelerada desde hace más de medio siglo, frente a la resistencia suicida de una reacción tan contumaz como irreflexiva;

b) la decadencia imperialista, que ha comenzado ya marcadamente, con síntomas tan elocuentes como los que presenciamos todos los días.

La Historia prueba que ni los cambios de estructura en los países, ni la caída de los imperialismos, se pueden realizar sin pelear. Ello explica de cierta manera el estado actual del mundo, caracterizado por una lucha en el interior de los países y el empeñamiento guerrero que viene amenazando todas las fronteras ligadas de una manera directa o indirecta a los intereses de los imperialismos dominantes.

Lo que Usted trata en su libro no es, pues, el problema de España, sino el problema del mundo. La evolución nos lleva, queramos o no, a un cambio de estructuras políticas, sociales y económicas que estén más acordes con las necesidades del hombre de hoy, porque el liberalismo décimonónico sólo ofrece esquemas caducos y superados por el tiempo y la evolución. Llegan otros sistemas que han de reemplazarlo, pero para esos cambios estructurales existen, por lo menos por ahora, sólo dos tendencias: un socialismo nacional y antidogmático o un comunismo internacional dogmático, y los países del mundo se dirigen hacia ellos. Por eso existen monarquías socialistas como la de los Países Bajos y nórdicos o Estados socialistas como los del Medio Oriente y Africa o países comunistas como los del Este de la "Cortina" o Estados intermedios como España, Francia, Italia, etcétera.

Usted les ofrece la tabla salvadora que hicieron inmortal los griegos: "Todo en su medida y armoniosamente" Eso es precisamente lo que intentó el justicialismo hace ya veinte años y que la miopía de nuestros hombres no quiso o no pudo comprender. Precisamente, uno de los mil giros del justicialismo reside en haber realizado los cambios estructurales incruente- mente, a través de una reforma racional. Y el desastre que estos diez años han puesto en evidencia ha sido producido por una reversión inconsulta del sistema justicialista hacia formas que, ya perimidas por la evolución, han conducido al más tremendo fracaso. Ahora, tras una dura experiencia, volvemos hacia el justicialismo, y su triunfo está asegurado.

Después de leer su libro no he podido menos que exclamar: " ¡Si yo hubiera tenido un Emilio Romero, cuánta fatiga me hubiera ahorrado y cuánto más hubiera podido realizar!" Un político que tuviera a su lado a un ideólogo de su talla poseería en sus manos un verdadero tesoro. España lo tiene y así la fortuna le está tendiendo su mano. Pena grande sería que no intentara asirla.

Para mí, es Usted uno de los mejores justicialistas que he conocido y hace más de veinte años que transito entre ellos. Lo felicito de corazón, porque nada puede ser más sincero que las palabras que brotan al influjo de comunes inquietudes y afanes humanos.

Un gran abrazo.

Firmado: Juan Perón.

martes, 23 de julio de 2019

Se cumplen 61 años de esta carta de Perón a Enrique Olmedo




Carta al Dr. Don Enrique Olmedo 23 de julio de 1958

Escrito por Juan Domingo Perón.

Ciudad Trujillo, 23 de julio de 1958.

Señor Doctor Don Enrique Olmedo

Buenos Aires

Mi querido amigo:

Contesto su carta del 11 de julio que me llega por mano común amigo Coronel Valentín Yrigoyen y le agradezco su cuerdo y su saludo que retribuyo con mi mayor afecto.

Como Usted dice están allí viviendo sobre un volcán, con agregado que pasa en la Argentina como sucede en el Vesubio en Nápoles: que no es tan fiero el volcán como lo pintan. El taño Frondizi, al fin napolitano, ha hecho algo así con los gorilas. El los pinta feroces pero le sirven para vivir, como pasa en Nápoles con el Vesubio.

Creo que Frondizi a los que teme es a los peronistas, como también los temen los gorilas; el primero porque puede perder el Gobierno y los segundos porque pueden perder la cabeza. Ese miedo es el que los ha asociado. Nosotros tenemos un documento que establece los compromisos nuestros y los de Frondizi, del cual hemos cumplido todo nosotros y él nada. El plazo acordado vence el día 10 de agosto y creo que Frondizi para ese plazo no podrá cumplir nada de lo que se ha comprometido. En tal caso debe ajustarse la faja, porque se le empezará a mover el piso de una manera no muy agradable.

Remito instrucciones para preparar la acción, denominadas "Directivas Generales para todos los peronistas" N° 2, en las que, luego de plantear la situación, indico la conducta que debemos seguir los peronistas. El Comando Táctico tiene ya instrucciones para proceder. Veremos cómo salen las cosas. Valentín le informará sobre los asuntos que tenemos ya en carpeta. Saludos a todos los amigos y compañeros.

Un gran abrazo

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Hace 53 años Perón le escribía a Andrés Framini





Carta al Sr. Andrés Framini 7 de noviembre de 1965

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 7 de noviembre de 1965.

Al Sr. Andrés Framini

Buenos Aires

Mi querido amigo:

Parece que en el peronismo los dirigentes no pueden lavar sus trapos sucios en casa y necesitan, como las comadres de con­ventillos, llevarlos al comentario de la calle. A mí me importa un rábano que se peleen allí y que algunos tontos me quiten el respeto que creía haberme ganado en el Movimiento, pero sí no puedo ver con buenos ojos que se haga un mal premeditado al peronismo, porque no creo en la buena intención de los que hacen trascender estas cosas para que sean la comidilla de nues­tros enemigos.

El viaje de Isabelita, que se comunicó a la conducción con suficiente anticipación, parece que ha producido el mismo efec­to entre los gorilas que entre algunos de nuestros dirigentes, lo que me hace pensar que muchos de ellos no están muy seguros de su propio predicamento.

Pero donde la deshonestidad es evidente, es cuando se afir­ma allí que el diputado Güerci anda en tratativas con el Gobier­no, cuando esta cumpliendo una misión que yo personalmente le he encomendado (lleva un memorándum en contestación a una gestión que un grupo de militares hiciera ante mí). Pero donde la infamia raya a mayor altura es cuando se afirma que Jorge Antonio es el gestor de tales arreglos con el Gobierno y que tiene secuestrada a Isabelita o me tiene prisionero a mí de su dinero. El pobre Jorge Antonio, que esta metido en este lío precisamente por ustedes desde la operación Retorno, desde su regreso del Paraguay no se mete para nada en estas cosas, como no sea para ayudar en las comunicaciones o en otras cosas que yo le pido.

Lo que ocurre en este sentido es que tanto el Gobierno co­mo los militares hacen gestiones ante mí para llegar a acuerdos. Unos a fin de evitar un cuartelazo y otros para darlo. Yo, miran­do los intereses del peronismo, les he contestado lo mismo a unos que a otros, mediante el memorándum que les he remitido a la junta coordinadora, para evitar precisamente que se pensara y se difundieran versiones antojadizas.Yo recibo denuncias todos los días de nuestros propios diri­gentes, en las que me dicen que los dirigentes de la conducción se están arreglando con el Gobierno para conservar sus cargos y medrar con ellos; pero haciendo honor a una confianza que siempre les he tenido, ni siquiera se me ha ocurrido comentar con ellos mismos semejante patraña. ¿Cómo puedo tolerar en­tonces que cuatro chantapufis se permitan dudar de mi hones­tidad y correcto proceder en el Movimiento que esos mismos desgraciados están usufructuando a costa de todos mis sacri­ficios y penurias?

Nosotros por ahora, por lo menos, no podemos entrar en componendas con el Gobierno porque ya ha fracasado y con los militares porque van a fracasar.

Hace veinte años que manejo dirigentes de toda laya y hace más de cincuenta que manejo hombres, de manera que por bru­to que sea debo haber aprendido a conocerlos. Yo intuyo lo que piensan y deduzco lo que hacen y en qué andan. Ya me es­toy cansando de todo esto porque veo que mis sacrificios son inútiles, más por sus intereses personales o de círculo que por los que corresponden a todo el Movimiento. Aunque estos paja­ritos en polenta se creen muy vivos, no se percatan de que están labrando su propia desgracia, como están poniendo en peligro el destino de nuestro Movimiento.

Lo que estos papanatas creen es que me estoy muriendo y ya empiezan a disputarse mi ropa, pero lo que no saben es que se les va a levantar el muerto en el momento que menos pien­san. Todavía tengo fuerzas y aptitudes para formar un nuevo movimiento peronista, si es preciso. Veremos cuantos son los que se quedan con ellos. Es el destino de los mediocres que, careciendo de grandeza, estarán siempre destinados a procedi­mientos de albañal.

Un gran abrazo.

Firmado: Juan Perón

sábado, 19 de agosto de 2017

A 46 años de esta carta de Perón al Doctor Joaquín Díaz de Vivar




Carta al Dr. D. Joaquín Díaz de Vivar 19 de agosto de 1971

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 19 de agosto de 1971.

Señor Dr. D. Joaquín Díaz de Vivar.

Buenos Aires

Mi querido amigo:

He recibido y contesto su amable carta del 12 de junio y comienzo por pedirle disculpas por la tardanza, pero recién la he recibido por conducto de Jorge Antonio, adonde Usted sin duda la dirigió. Le agradezco las informaciones en élla contenidas que me confirman mis anteriores convicciones.

Tal como se presentan los hechos en la evolución de la situación argentina, todo parece confirmar cuánto había intuido desde el comienzo: una situación perentoria que obliga a la "normalización institucional del país", dentro de la cual la dictadura militar se inclina a maniobrar a fin de poder cumplir sus designios y los que, como factores internos y externos, presionan.

Pero, por sobre la casuística gubernamental están los hechos: o Lanusse da elecciones inmediatas como solución del problema político o se colocará en una situación muy peligrosa porque el tiempo comienza a jugar decisivamente. O se llama a elecciones en el menor plazo posible o los propios militares que conspiran pueden arrojarlo del poder de la misma manera que él arrojó a Onganía y a Levingston, dos señores que tampoco se ocuparon del tiempo, pensando que ellos podrían neutralizarlo mediante una habilidad que brilló por su ausencia mientras gobernaron. En el caso Lanusse puede pasar lo mismo si insiste en seguir perdiendo el tiempo que hoy, más que nunca, resulta valioso y decisivo.

Por eso, el apuro no debe ser nuestro sino de ellos porque el tiempo ha comenzado a jugar a nuestro favor y al de nuestro Pueblo. Si la mala intención los impulsara a proceder mal es probable que sucumban víctimas de su propio mal procedimiento. En la acción política hay cosas que no se pueden hacer por la fuerza, menos aún cuando, como en el caso de Lánusse, solo se dispone de una fuerza demasiado aleatoria.

En medio de todo, si el factor tiempo es esencial, no lo es menos el "juego limpio" prometido que, hasta este momento, no se ha hecho presente en ninguna circunstancia. Pero, como en todas las cosas, en la política, "la mentira tiene patas cortas" y estos no son momentos ya para ensayar sofismas de dudosa calidad. El "Gran Acuerdo Nacional" va resultando así un verdadero pozo de sorpresas.

Frente a cuanto está ocurriendo, tengo la impresión de que tanto Lanusse como su "morganático" Ministro del Interior están "tirando a la larga", sin percatarse que en el pecado llevan la penitencia. Como quiera que sea, nosotros debemos responder a éso con una conducta adecuada: si se normaliza la situación institucional del país, entregando el Gobierno durante el año 1972, podremos apoyar a la actual dictadura militar para que lo haga pero, si ese plazo se alarga, deberemos apoyar a los que están dispuestos a echarlo por la fuerza.

Este es un problema que la dictadura tiene con el Pueblo Argentino, no' con Perón y es a ese Pueblo al que ha de responderle en hechos, no con promesas: que se convoque a elecciones libres, sin limitaciones, proscripciones ni "trampitas" pre o pos electorales; que se realicen de inmediato y que se entregue el Gobierno al que gane, junto con el Poder para que las Fuerzas Armadas puedan regresar a sus cuarteles, de donde no debieron haber salido nunca para enfrentarse con su Pueblo. Si estas cosas no se arreglan así, la dictadura militar debe considerar como un hecho insoslayable la continuación de la lucha por todos los medios a nuestro alcance.


Estas mismas palabras la he hecho llegar a la dictadura militar y espero que, por su bien, las tengan en cuenta, desde que están dichas con la más buena intención. Sobre lo que se refiere a las "cuestiones personales de Perón", también les he aclarado que "no cuentan", porque aunque me correspondan muchas cosas legalmente, si la dictadura las niega, es ya cuestión de su conciencia y no de la mía. Otro tanto ocurre con la devolución del cadáver de Eva Perón, profanado por los mismos que hoy usurpan el poder: todo depende de que ellos quieran librarse, aunque sea en parte, de tan infamante acusación. En consecuencia, Perón no pide ni acepta nada. Hacer de ésto motivo de negociación sería un intento de soborno, que no estoy dispuesto a consentir.

En cuanto Usted que ha conversado con el Doctor Mor Roig, como verá si insiste en las mismas cuestiones: él quiere saber si yo aspiro a ser nuevamente Presidente porque, según él, mi renuncia sería prenda de paz. Ahora yo le pregunto ¿para qué quieren que yo renuncie? ¿Es que tienen en proyecto injertar a un General? No se habrán dado cuenta todavía que el Pueblo Argentino no votará por un General, después de lo que los generales han hecho con el país y con su propia institución. El Doctor Mor Roig se destruirá si sigue en sus inocentes pretensiones de servir intereses que no son los que corresponden a las aspiraciones del Pueblo Argentino.



Bueno amigo Díaz de Vivar: creo que le he dado la lata: disculpas por ello. Pero, creo que las cosas están demasiado claras como para que ahora pretendan hacernos comulgar con ruedas de carretas. Usted imaginará las pocas ganas que yo puedo tener de ser nuevamente Presidente, pero, lo que no acepto, es que quieran imponérmelo quienes no tienen el menor derecho de hacerlo. Si he de aceptar es una cuestión puramente mía, como así mismo si he de negarme a hacerlo es cuestión en la que nadie debe intervenir: ¿no se ha prometido que el asunto electoral será sin limitaciones ni proscripciones? Le ruego que, junto con mi saludo más afectuoso, quiera aceptar mis mejores deseos. Un gran abrazo.

Firmado: Juan Perón